Enfermedades

Crean riñones de ratón por medio de ingeniería genética

Los riñones, creados a partir de las células del animal trasplantado son plenamente funcionales y producen orina desde el momento en que son implantados. Si esta tecnología puede aplicarse a humanos, las decenas de miles de pacientes que están en espera de un trasplante de riñón o que no son candidatos adecuados para recibir un trasplante podrían, en teoría, recibir nuevos órganos elaborados a base de sus propias células

La demanda de órganos para trasplantes crece cada año
El número de trasplantes de riñón, páncreas y otros órganos está aumentando en todo el planeta debido a la pandemia de diabetes tipo 2 que afecta tanto al primer como al tercer mundo. La insuficiencia renal es uno de los problemas asociados a la diabetes. Incluso aquellos que pueden recibir un trasplante, se enfrentan a recibir inmunodepresores de por vida, lo cual lleva asociado mayor riesgo de diversas patologías (como por ejemplo el cáncer) además de no poder eliminar nunca por completo el riesgo de rechazo. Asimismo, la cada vez mayor obesidad de la población está reduciendo el número de potenciales candidatos a donar un órgano.

La nueva técnica aplicada por los investigadores consiste en eliminar las células vivas del órgano que ha de ser trasplantado y repoblar la “estructura” de colágeno resultante por medio de células del receptor del trasplante. Para ello, fue necesario introducir células vasculares a través de la arteria renal y células renales a través de la uretra. Después, el órgano completo fue cultivado en un biorreactor durante doce días. El órgano resultante fue sometido a continuación a pruebas por medio de un dispositivo que hacía circular sangre por su sistema vascular y que extraía orina que pudiera producirse. Las pruebas demostraron la existencia de una actividad limitada de filtrado de sangre y producción de orina. La nueva técnica ha sido empleada con éxito en riñones de ratones, y después con riñones porcinos y humanos.

Riñones funcionales
El riñón de ratón creado por medio de bio-ingeniería fue implantado en un ratón vivo al que se le había extraído un riñón. Tan pronto como se le insertó, el nuevo órgano comenzó a producir orina en cuanto el riesgo sanguíneo fue restablecido, sin que hubiera trazas de pérdidas de sangre o de formación de coágulos. No obstante, el funcionamiento de los órganos regenerados era reducido en comparación con los de los riñones normales y sanos, algo que los investigadores atribuyen a la inmadurez de las células neonatales (extraídas de ratas recién nacidas) empleadas para repoblar la estructura de colágeno.

Será necesario afinar mejor el tipo de células empleadas y la técnica de implante para así poder conseguir crear un órgano más funcional, afirman los autores del estudio. Esto nos permitiría crear en un futuro órganos que funcionen igual que los originales, lo cual eliminaría la necesidad de inmunosupresión crónica, así como eliminar definitivamente la escasez mundial de órganos para trasplantes.
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