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Demasiada carne empeora la enfermedad renal leve

Una alimentación rica en carne acelera la velocidad en la que declina la función renal en mujeres con enfermedad renal leve. Sin embargo, una alimentación rica en proteínas no produce problemas renales en las mujeres con los riñones sanos

Algunos expertos está preocupados por la posibilidad de que una alimentación rica en proteínas, un tipo de alimentación que actualmente se emplea con el objetivo del adelgazamiento, y mantenida a largo plazo pueda aumentar el riesgo de lesión renal. Este reciente estudio, dirigido por el Dr. Eric L. Knight de la Facultad de Medicina de Harvard, de Boston, Massachussets, EEUU, y publicado en el último número de la revista AnnalsofInternal Medicine, no ha encontrado esta conexión en las mujeres sanas.

“Demasiadas proteína, en particular de la carne, sí que puede ser perjudicial para las mujeres con una función renal ligeramente reducida”, afirma el Dr, Knight. “En este grupo de mujeres, alrededor de la cuarta parte de las que participaron en nuestro estudio, una alimentación rica en proteínas se asoció con una declinación a largo plazo más pronunciada de la función renal”.

A causa de estos resultados, el Dr. Knight aconseja a las mujeres en riesgo de tener una función renal ligeramente reducida: mujeres ancianas, mujeres con diabetes y mujeres con hipertensión, que consulten con su médico acerca de los riesgos para su riñón y los posibles beneficios para su peso de una alimentación rica en proteínas.

El equipo del Dr. Knight estudió un grupo de 1.600 mujeres, que participan en otro gran estudio que sigue en marcha, el estudio de la salud de las enfermeras (Nurses’ HealthStudy) y determinaron la ingesta de proteínas de estas mujeres tras unas encuestas alimentarias que realizaron en 1990 y 1994. A continuación las clasificaron en grupos en función de su ingesta de proteínas.

Las participantes dieron muestras de su sangre en 1989, cuando tenían entre 42 y 68 años de edad, y de nuevo en 2000. Con estas muestras, los investigadores calcularon un marcador de la función renal, llamado tasa de filtración glomerular (TFG). En las mujeres que al inicio del estudio tenían una función renal normal, una alimentación rica en proteínas no tuvo efecto perjudicial sobre sus riñones. Sin embargo, si al inicio ya tenían una función renal disminuida, la alimentación rica en proteínas produjo una reducción más rápida de la función renal. Así, las mujeres que consumían más proteínas tenían una mayor reducción de la TFG, el marcador de la función renal.

Un hallazgo interesante es que la fuente de las proteínas sí parece marcar diferencias. Unos niveles altos de proteínas animales no derivadas de la leche, fueron los que se asociaron con reducción de la función renal, mientras que si la fuente eran los productos lácteos o los vegetales no modificaban la función renal.

“Este estudio es otra pieza del puzzle de la enfermedad renal”, afirma el Dr. Knight. “La diabetes y la hipertensión son las principales causas de enfermedad renal y las personas con estas enfermedades deberían someterse a revisión de su función renal, ya que puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y muerte” concluye.

FUENTE: Annals of Internal Medicine 2003;138:460-467.

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