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La EFSA concluye que el edulcorante artificial E951 no supone un peligro para la salud

Desde que comenzó a comercializarse durante los años 80, han aparecido diversos estudios que plantearían que el edulcorante artificial E951 podría ser cancerígeno. Las Autoridad sanitarias europeas han hecho público un dictamen según el cual el E951 no supone un riesgo para la salud.

El E951 es seguro, según el dictamen de la EFSA.
A petición de la Comisión Europea, la EFSA (Autoridad de seguridad alimentaria europea) presentó las conclusiones de su informe sobre el E951. La publicación del informe completo está prevista para dentro de siete años, en 2020. Las conclusiones principales del informe son que una ingesta dentro de niveles normales de E951 es seguro para la salud humana, con la excepción de las personas que padecen una rara enfermedad hereditaria, la fenilcetonuria. La EFSA afirma que una ingesta saludable sería de 40mg de E951 por día y kg de peso para una persona adulta. Según la FDA, la autoridad alimentaria estadounidense, el límite estaría en 50mg por día y kg de peso.

La controversia del E951: ¿posible cancerígeno?
El E951 es 200 veces más dulce que el azúcar y es empleado como edulcorante bajo en calorías en numerosos productos alimenticios. El estudio de la seguridad realizado por la EFSA fue motivado por diversos estudios que cuestionaban su seguridad, principalmente por el estudio publicado en 2005 por European Journal of Clinical Oncology, que asoció la exposición prenatal a este endulzante con una mayor incidencia de leucemia y linfoma en ratones de laboratorio. En 2010 los mismos autores publicaron dos estudios adicionales: en el primero, el consumo de E951 estaría asociado con mayor incidencia de cáncer de pulmón y de hígado en ratones; en el segundo, el consumo de E951 estaría relacionado con mayor riesgo de partos prematuros.

Otro edulcorante que también ha sido asociado al cáncer es la sacarina. Según la página del instituto nacional del cáncer del gobierno estadounidense, estudios realizados con ratones de laboratorio a comienzos de los años 70 asociaban la sacarina con el desarrollo del cáncer de vejiga. No obstante, estudios adicionales llegaron a la conclusión de que este mecanismo afecta sólo a los ratones y no a las personas, de ahí que la sacarina fuera eliminada de la lista de productos carcinógenos del Programa nacional de toxicología de los EE.UU. en 2000.
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